jueves, junio 04, 2026

TARDE TIBIA

 TARDE TIBIA

Había una vez una tarde
en que las nubes pasaban cantando
alguna secreta confidencia del fuego.
No era tanto como el susurro de gaviotas
volando al ras de las olas,
Más bien eran plumas vivas
arrancadas de mi fantasía.
Recuerdo que en aquella tarde
mi memoria quedó atrapada
en un llanto desconsolado y sombrío.
¿A qué viene tanto dolor y fatiga?
La tarde se poblaba de mariposas
que danzaban entre los nenúfares del pantano;
ellas no sabían de la gran mosca y sus tentáculos
y así fueron cayendo entre alaridos,
al ojo lujurioso del infierno.
En aquella tarde los demonios se precipitaron
sobre mi ciudad dolorida.
Y yo moría de dolor e impotencia
mientras el demonio soltaba carcajadas.
Unos ángeles me vieron desde lejos
y al instante vi sus rostros bañados
por la tenue luz de la Luna.
Estaban muy cerca de mi abismo
con sus ojos grandes y compasivos.
Recogían huesos de todos los colores
y soplaban un himno fúnebre entre las hojas.
Esa tarde el sol lloraba
y las nubes pasaban cantando
el oscuro secreto de las estrellas.
E.D.A